
Misión
Mirando como el Norte en el Sur del Mundo.
¿Cuál es el norte de Latinoamérica? ¿Cuál es la identidad propia de la gente que preexistía antes de que llegaran los colonizadores?
El bosque responde. La precordillera de Los Andes y su vegetación preexisten y aún existen. Nos hablan de lo que fuimos y de lo que podríamos llegar a ser. Son la reserva del mundo, la memoria del mundo.
¿Qué mostramos a quienes nos visitan? ¿De qué nos enorgullecemos?
Con el rescate de los fragmentos de alguna de las maderas más densas del territorio, intentamos reconocer el valor de nuestro pasado, presente e incierto futuro.
Del pasado aprendemos que aunque existe el uso, el mueble, el envigado y otras funciones, hay un «pasar por alto» la preservación. Olvidamos la vastedad de lo que nos precedió.
Del presente aprendemos que estamos a punto de perder su valor. Que la velocidad nos distrae de la densidad. Que la abundancia preexistente se desvanece en silencio.
Para el futuro, incierto y abierto, podemos plasmar la memoria. Podemos poner en valor la puesta en valor. Podemos transformar fragmentos de la flora austral en testigos de nuestro tiempo, en esculturas que sussurren al mundo lo que el sur tiene para decir.
Cada pieza es un encuentro entre lo denso y lo contemporáneo, entre la materia milenaria y la forma que hoy imaginamos. Es un acto de reconocimiento.